Alimentación infantil. EL DESAYUNO.

Alimentación infantil. EL DESAYUNO.

 

Marta Escudero.

Bióloga y dietista.

ALIMENTACIÓN INFANTIL: DESAYUNAR PARA EMPEZAR BIEN EL DÍA

 

El estilo de vida del siglo XXI nos aboca a las prisas. Son muy pocas las familias que se reúnen diariamente para disfrutar de un desayuno saludable. La falta de tiempo hace que incluso se considere una comida de la que se puede prescindir. Las cifras son contundentes, sólo un 7,5% de los niños y niñas en España toma un desayuno completo y equilibrado.

Sin embargo, el desayuno es una de las comidas más importantes del día, y debe aportar entre el 25 y el 30% de las calorías que ingerimos a lo largo del día.

¿A qué se debe la importancia del desayuno? Después de las horas de sueño nocturno, nos encontramos en una situación de ayuno prolongado. Los alimentos que comemos a primera hora de la mañana permiten reponer la energía y nutrientes consumidos durante la noche y obtener el “combustible” necesario para realizar las actividades diarias.

 

En el caso de los niños el desayuno toma una trascendencia aún mayor, ya que durante la mañana es cuando realizan una mayor actividad física e intelectual. Se ha comprobado que existe una relación entre el desayuno y el rendimiento escolar. No desayunar adecuadamente disminuye la capacidad de concentración, de atención y la memoria. Un niño que no desayuna tendrá menor velocidad de respuesta y más dificultades de entendimiento.

 

Otro de los beneficios del desayuno en los niños es la prevención de la obesidad infantil. Contrariamente a lo que suele creerse, saltarse el desayuno no sólo no ayuda a controlar el peso, sino que contribuye a incrementar el riesgo de obesidad. Al no desayunar correctamente se tiende a picotear más entre horas y no se consigue una buena distribución de las comidas a lo largo del día, que es la base de una alimentación sana.

 

Para conseguir los beneficios del desayuno éste debe ser completo y equilibrado. Para ello, debe incluir alimentos de tres grupos básicos: LÁCTEOS (leche, yogur, queso fresco…), CEREALES (pan, cereales, galletas…) y FRUTA (fruta fresca, zumo natural…).

De esta forma, para conseguir el desayuno ideal tenemos múltiples combinaciones. Por ejemplo: un vaso de leche con galletas y un zumo de naranja. O pan tostado acompañado de un yogur con fruta troceada.

Debemos limitar el contenido graso de los alimentos, evitando bollería y grasas saturadas y vigilar la presencia de fibra, introduciendo los cereales integrales.

Cuando el desayuno aporta por lo menos un alimento de cada uno de los tres grupos nutricionales, con toda seguridad contribuirá a que los niños tengan más energía y fuerza para desarrollar las actividades diarias.

Una vez expuesta la importancia y los componentes de un buen desayuno, únicamente queda establecer este buen hábito en la familia. Para ello, conviene desarrollar estrategias, para resolver los problemas que suelen surgir:

- Calcular el tiempo necesario a primera hora de la mañana para la higiene, el arreglo personal y el desayuno. Debemos tener en cuenta reservar al menos 15 minutos para desayunar.

- Si es necesario, organizar y preparar la noche anterior los elementos necesarios para el desayuno: tazas, platos, exprimidor… De esta forma ahorramos un tiempo de preparación que podemos invertir en desayunar sin prisas.

- Implicar a toda la familia en la preparación y planificación de esta comida. El desayuno debe ser variado y atractivo para estimular la apetencia a primeras horas del día.

- Si es posible, desayunar en familia. Como se ha dicho anteriormente, el desayuno es una de las comidas más importantes del día, y por tanto, es fundamental, cuando sea posible, compartirla en familia, al igual que la comida y la cena. Estaremos desarrollando y fomentando un buen hábito alimenticio que perdurará a lo largo de toda la vida.